
Se cumplen 20 años de uso -y abuso- del metilfenidato, conocido como Ritalín, Aradix y otras marcas. Es vital tener una visión científica y bien fundada acerca de las indicaciones médicas, sin caer en opiniones basadas sólo en creencias. Al respecto, recordemos siempre que un buen diagnóstico es clave para evitar el uso indiscriminado de un fármaco, pero tambiés es relevante la utilización de las diferentes estategias terapéuticas en una combinación armónica, en que el colegio y la familia siempre tendrán los roles más relevantes. Les presento un artículo publicado en el diario La Tercera, el que aborda de buena forma el tema:
Los 20 años de la generación Ritalín
El boom del Ritalín llegó a Chile a comienzos de los 90 para llamar al orden a los "niños problema". Hoy, esa generación está entrando en el mundo laboral y dejó atrás el estigma de la pastilla. ¿Se la darían a sus hijos?
por José Miguel Jaque/Francisco Rodríguez
Fernanda Figueroa (28) recuerda un detalle de los almuerzos familiares de la infancia: dejaba a medias su plato de comida y empezaba a gatear por debajo de la mesa haciéndose camino entre las piernas de sus papás y tíos. En el jardín infantil ocurría algo parecido: dejaba su dibujo a medio pintar y se paraba a molestar a sus compañeros. "Yo no me daba cuenta que era molestosa".
Paulina, su mamá, tiene la película más clara. A principios de los 90, cuando Fernanda estaba en tercero básico, la llamaron del colegio. Le recomendaron visitar al neurólogo y el diagnóstico fue déficit atencional. "No sabía en detalle de qué se trataba, pero lo había escuchado porque era el tema de moda. Sabía que a los niños los medicaban, pero me resistí y pedí otra recomendación", cuenta. No le fue mejor con la otra opinión: dificultad de concentración sumada a hiperactividad. ¿La receta? Ritalín.
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