
El miércoles recién pasado participamos junto a mi familia en una de las caravanas de apoyo a Michelle Bachelet como próxima Presidente de Chile. Ha llegado la hora de decir abiertamente por qué hemos estado junto a mi esposa Mabel, a mi suegra Yolanda y a mis hijos Maite y Pablo en cada una de las actividades de campaña que nuestros tiempos nos han permitido. Y es que no podríamos dejar de gritar a los cuatro vientos que queremos un país mejor, una educación digna, reforma previsional y tantas otras medidas que ayudarán a Chile a ser más justo, a entrar en su bicentenario con un real respeto por todos y cada uno de sus habitantes.
He trabajado intensamente en el gobierno del
Presidente Lagos, he sido funcionario de confianza en tareas de salud, participé de la hermosa lucha librada para que la
Reforma de la Salud -impulsada por la Dra. Bachelet- sea hoy una realidad y para que el Hospital de Alto Hospicio -también gestado por Michelle- ya se esté construyendo. Definitivamente quiero que esta reforma continúe y se profundice; los mismos que se opusieron a esta gran obra (la derecha) no nos pueden hacer creer que ahora van a defenderla y acrecentarla. Confío más en quien tiene una historia exitosa junto a la salud de Chile.
Soy Médico Psiquiatra Infantil y de la Adolescencia, y como tal también apoyo a Michelle Bachelet, sin ninguna duda. Cómo no podría hacerlo, si he defendido -desde esta misma tribuna- la enorme importancia de la educación preescolar, sólida, bien financiada, no sólo para algunos, sino para todos los niños de Chile, tal como lo plantea el Programa de Gobierno de mi candidata. Vamos sumando: salud, educación, pero nos faltan cosas importantes, que también se incluyen en el Programa, el que hemos gestado a través de cientos de foros y talleres a lo largo del país: mayor seguridad ciudadana, verdadero regionalismo, apoyo al emprendimiento, protección a los derechos de los trabajadores, mejoramiento de las pensiones, creación de empleos, entre otras.
Como dijo una periodista en el debate televisado del miércoles, los programas de ambos candidatos se parecen, tocan temas similares. En realidad, veo diferencias notables, en particularidad en la seriedad de los planteamientos (y su gestación colectiva y participativa), del lado de Michelle; y en el carácter demagógico y oportunista de los de su contendor. Pero hay algo que realmente pesa, para mí y para mi familia: la CONFIABILIDAD. Michelle Bachelet me da confianza, la conozco, he trabajado con ella y con su equipo, es de una línea, no se cambia de bandos, no promete en el aire. Vengan más actos, puerta a puerta, operativos y caravanas:
¡¡ a trabajar, a trabajar, que vamos a ganar?!!?
He leido algo de la vida de Michelle Bachelet. Para mí, como mexicano, psicólogo, ha sido un descubrir a una mujer con caracterìsticas muy especiales: carismática, lider, oradora, profesionista, experta en el conocimiento de su país, de sus años "grises y de amargura", pero con un deseo de corazón de servir a su patria.
Ojalá que lo que la Sra. Bachellet nos transmite en sus discursos, y en lo que logró hacer, sean ejemplo de muchas mujeres y hombres en Latino America para que imiten ese don, ese carisma y ese deseo de servicio.
Ojalá que en 2014, pueda regresar a la Presidencia y pueda continuar la obra que dejó inconclusa, aunque no tengo duda de que el actual Presidente de Chile continúe con esa labor que se ha iniciado en Chile.