Hasta hace unos años, la Psiquiatría dedicaba escasos esfuerzos a la comprensión del dormir y al abordar las dificultades asociadas a esta importante actividad humana. Hoy en día, conocemos cada vez más acerca del sueño, su fisiología, los procesos neuronales involucrados, la llamada ?arquitectura del sueño?, la manera como el dormir incide en los ritmos de actividad de hormonas y del sistema inmunológico, la adecuada relación entre sueño y descanso (no son sinónimos). Junto a ello, también se ha desarrollado una importante tecnología que nos ayuda a hacer mejores y más completos diagnósticos, los que permiten, por una parte, anticiparnos a problemas futuros y, por otra, conocer la base de alteraciones que antes de estos adelantos no hubiéramos siquiera sospechado.
A modo de ejemplo, podemos señalar que muchos de los niños que presentan importantes problemas de concentración en sus actividades, padecen alteraciones del sueño que explican estos problemas. Ellos han podido ser diagnosticadas gracias a una polisomnografía, estudio que graba los ciclos y etapas del sueño. Este examen se realiza por medio de registros de las ondas cerebrales (EEG), de la actividad eléctrica de los músculos, de los movimientos oculares (electrooculograma), de la frecuencia respiratoria, de la presión sanguínea, de la saturación del oxígeno en la sangre, del ritmo cardíaco y de observación directa de la persona mientras duerme.
Pasamos casi un tercio de nuestras vidas durmiendo, y en esta actividad se conjugan utilidades relevantes para nuestro funcionamiento físico y psíquico. En efecto, al dormir se ponen en marcha importantes sistemas fisiológicos cerebrales, los que permiten otorgar al organismo el descanso necesario para enfrentar una nueva jornada; por otra parte, es durante el dormir que la mente realiza un importante despliegue de evocaciones, las que conformarán la actividad onírica del individuo, y que permiten una fuente importante de canalización de impulsos, temores, angustias, esperanzas, alegrías y preocupaciones.
El dormir no es una actividad pasiva, en que, como podría creerse, cesa la actividad cerebral, y el sistema nervioso central entra en un reposo o letargo. Muy por el contrario, durante el sueño, pese a producirse un descanso, se origina una inmensa y compleja actividad neuronal, que se ha podido demostrar con técnicas electroencefalográficas, las que permiten incluso clasificar diferentes etapas del sueño según nivel de profundidad y fenómenos bioeléctricos y motores asociados.
Más allá del estudio y descripción de los tipos de sueño y de las utilidades que tiene para la persona, también es relevante considerar que en el dormir se reflejarán una buena parte de situaciones que afectan la vida, en su componente psicológico y somático. De esta forma, vemos que aparecen alteraciones del sueño, las que afectan en algún momento de su vida a casi todas las personas, adultos y niños.
Dr. Julio Volenski
Médico Psiquiatra Infanto-Juvenil. Magíster en Educación Superior
Dormir
Enviado por Julio Volenski
em Quinta-feira, 31 Janeiro, 2008 às 11:13
Etiquetas: Salud Mental Principal
Hasta hace unos años, la Psiquiatría dedicaba escasos esfuerzos a la comprensión del dormir y al abordar las dificultades asociadas a esta importante actividad humana. Hoy en día, conocemos cada vez más acerca del sueño, su fisiología, los procesos neuronales involucrados, la llamada ?arquitectura del sueño?, la manera como el dormir incide en los ritmos de actividad de hormonas y del sistema inmunológico, la adecuada relación entre sueño y descanso (no son sinónimos). Junto a ello, también se ha desarrollado una importante tecnología que nos ayuda a hacer mejores y más completos diagnósticos, los que permiten, por una parte, anticiparnos a problemas futuros y, por otra, conocer la base de alteraciones que antes de estos adelantos no hubiéramos siquiera sospechado.
A modo de ejemplo, podemos señalar que muchos de los niños que presentan importantes problemas de concentración en sus actividades, padecen alteraciones del sueño que explican estos problemas. Ellos han podido ser diagnosticadas gracias a una polisomnografía, estudio que graba los ciclos y etapas del sueño. Este examen se realiza por medio de registros de las ondas cerebrales (EEG), de la actividad eléctrica de los músculos, de los movimientos oculares (electrooculograma), de la frecuencia respiratoria, de la presión sanguínea, de la saturación del oxígeno en la sangre, del ritmo cardíaco y de observación directa de la persona mientras duerme.
Pasamos casi un tercio de nuestras vidas durmiendo, y en esta actividad se conjugan utilidades relevantes para nuestro funcionamiento físico y psíquico. En efecto, al dormir se ponen en marcha importantes sistemas fisiológicos cerebrales, los que permiten otorgar al organismo el descanso necesario para enfrentar una nueva jornada; por otra parte, es durante el dormir que la mente realiza un importante despliegue de evocaciones, las que conformarán la actividad onírica del individuo, y que permiten una fuente importante de canalización de impulsos, temores, angustias, esperanzas, alegrías y preocupaciones.
El dormir no es una actividad pasiva, en que, como podría creerse, cesa la actividad cerebral, y el sistema nervioso central entra en un reposo o letargo. Muy por el contrario, durante el sueño, pese a producirse un descanso, se origina una inmensa y compleja actividad neuronal, que se ha podido demostrar con técnicas electroencefalográficas, las que permiten incluso clasificar diferentes etapas del sueño según nivel de profundidad y fenómenos bioeléctricos y motores asociados.
Más allá del estudio y descripción de los tipos de sueño y de las utilidades que tiene para la persona, también es relevante considerar que en el dormir se reflejarán una buena parte de situaciones que afectan la vida, en su componente psicológico y somático. De esta forma, vemos que aparecen alteraciones del sueño, las que afectan en algún momento de su vida a casi todas las personas, adultos y niños.
Publicidade de Bligoo.com
Comentários a este artigo no RSS










