Recientemente hemos visto la noticia del inicio de un juicio a nueve jóvenes que maltrataron sistemáticamente a una compañera de curso, quien -agobiada por este acoso- terminó suicidándose. El caso conmueve a Massachussets, a Estados Unidos y al mundo. Hace dos meses se inició en España el primer juicio por acoso escolar en que el ?motivo? para maltratar a la víctima era su posible condición homosexual. España ha vuelto a estremecerse luego de cinco años de la muerte de Jokin Ceberio, escolar de quince años, quien con su suicidio cambió para siempre la percepción del bullying en la península ibérica y el planeta entero.
Estas noticias nos llevan a cuestionar la pretendida solidez del desarrollo cultural, económico y social de Europa y de Norteamérica, nos invitan a reflexionar sobre el cómo estamos actuando, si escuchamos o no a nuestros hijos, alumnos, hermanos y vecinos. Nos llevan también a un trágico recuerdo: Iquique también ha sido testigo y parte del dolor de la muerte de una niña que buscó ser amparada, escuchada, acogida.
Volvamos a las noticias de judicialización del acoso escolar. Me han preguntado muchas veces acerca de la necesidad de hacer leyes para sancionar estas prácticas nefastas y dar castigo ejemplar a quienes las cometen. En realidad, creo que el enfoque es otro, la preocupación actual debería estar en un lugar diferente: ¿por qué se judicializan los actos humanos?, ¿cómo es posible que el error sea de todos?, sí, de todos quienes rodean a una víctima de acoso escolar, es decir, profesores, inspectores, compañeros de curso, vecinos, orientadores y autoridades.
Según Félix Etxeberria, experto en educación, profesor de filosofía y ciencias de la educación, ?en el caso Jokin falló todo el sistema de prevención contra el acoso escolar», lo que también es común a otras situaciones similares. Con una claridad meridiana y poniendo el acento en la responsabilidad de cada uno de nosotros, Iñaki Viar Echevarría, psicoanalista y profesor, nos dice: ?Un solo acto, en su debido momento, podría haber logrado que las cosas hubieran sucedido de otro modo?.
Entonces, no nos enredemos, la justicia y sus instituciones juegan un rol importante en el funcionamiento de los estados, pero también su actuar es una muestra de la insuficiencia de las personas en la resolución y enfrentamiento de la dificultades. Nuestros problemas llegan a un juicio cuando no somos capaces de darle adecuado y oportuno enfrentamiento con los recursos que disponemos. Termino con una pregunta: en el bullying, los consejos de curso, centros de padres, manuales de convivencia, consejos de profesores, ¿son bien usados y a tiempo?
Dr. Julio Volenski
Médico Psiquiatra Infanto-Juvenil. Magíster en Educación Superior
¿Judicializar el Bullying?
Enviado por Julio Volenski
em Quarta-feira, 07 Abril, 2010 às 23:08
Etiquetas: Desarrollo Nacional Salud Mental Principal
Recientemente hemos visto la noticia del inicio de un juicio a nueve jóvenes que maltrataron sistemáticamente a una compañera de curso, quien -agobiada por este acoso- terminó suicidándose. El caso conmueve a Massachussets, a Estados Unidos y al mundo. Hace dos meses se inició en España el primer juicio por acoso escolar en que el ?motivo? para maltratar a la víctima era su posible condición homosexual. España ha vuelto a estremecerse luego de cinco años de la muerte de Jokin Ceberio, escolar de quince años, quien con su suicidio cambió para siempre la percepción del bullying en la península ibérica y el planeta entero.
Estas noticias nos llevan a cuestionar la pretendida solidez del desarrollo cultural, económico y social de Europa y de Norteamérica, nos invitan a reflexionar sobre el cómo estamos actuando, si escuchamos o no a nuestros hijos, alumnos, hermanos y vecinos. Nos llevan también a un trágico recuerdo: Iquique también ha sido testigo y parte del dolor de la muerte de una niña que buscó ser amparada, escuchada, acogida.
Volvamos a las noticias de judicialización del acoso escolar. Me han preguntado muchas veces acerca de la necesidad de hacer leyes para sancionar estas prácticas nefastas y dar castigo ejemplar a quienes las cometen. En realidad, creo que el enfoque es otro, la preocupación actual debería estar en un lugar diferente: ¿por qué se judicializan los actos humanos?, ¿cómo es posible que el error sea de todos?, sí, de todos quienes rodean a una víctima de acoso escolar, es decir, profesores, inspectores, compañeros de curso, vecinos, orientadores y autoridades.
Según Félix Etxeberria, experto en educación, profesor de filosofía y ciencias de la educación, ?en el caso Jokin falló todo el sistema de prevención contra el acoso escolar», lo que también es común a otras situaciones similares. Con una claridad meridiana y poniendo el acento en la responsabilidad de cada uno de nosotros, Iñaki Viar Echevarría, psicoanalista y profesor, nos dice: ?Un solo acto, en su debido momento, podría haber logrado que las cosas hubieran sucedido de otro modo?.
Entonces, no nos enredemos, la justicia y sus instituciones juegan un rol importante en el funcionamiento de los estados, pero también su actuar es una muestra de la insuficiencia de las personas en la resolución y enfrentamiento de la dificultades. Nuestros problemas llegan a un juicio cuando no somos capaces de darle adecuado y oportuno enfrentamiento con los recursos que disponemos. Termino con una pregunta: en el bullying, los consejos de curso, centros de padres, manuales de convivencia, consejos de profesores, ¿son bien usados y a tiempo?
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