Dr. Julio Volenski

Médico Psiquiatra Infanto-Juvenil. Magíster en Educación Superior

Hija Embarazada

Enviado por Julio Volenski em Quarta-feira, 14 Abril, 2010 às 23:08
Hace unas décadas, Fernando Ubiergo nos remeció al cantarnos: ?Se ocultaba en los pilares de los viejos pasadizos, para esconder al hijo que pronto le iba llegar?? Ha pasado mucho tiempo, la sociedad ha cambiado, ya no se expulsa ni se discrimina en los colegios a las alumnas embarazadas, pero falta un desarrollo mayor al interior de nuestras familias y también en el contexto social. La biología, el desarrollo corporal, permite que el cuerpo de la adolescente, su sistema hormonal y sus células reproductivas estén plenamente preparados para la fecundación, el embarazo y el parto, pero no ocurre lo mismo con la madurez psíquica. Es interesante apreciar como la evolución social ha permeado hasta el desarrollo mental de las personas, en este caso, de las adolescentes. Claro, hasta mediados del siglo pasado era normal que una lola de 15 años sea mamá, incluso que se casara y que criara a los hijos, y no podemos decir que lo hubiera hecho mal. Sucede que en esa época no se concebía a la mujer como una persona que debiera continuar estudios superiores y ser protagonista del desarrollo del país, que ocupe cargos de relevancia, que mantenga a su familia. Por ello, el ser mamá aparecía como el cumplir con la tarea central, la expectativa que la sociedad consideraba para ella: la procreación y la crianza. Afortunadamente las cosas han cambiado y hoy las niñas sueñan con un futuro a la par que los niños, y los padres las apoyamos y estimulamos en tal sentido. Nuestras hijas quieren alcanzar algunas metas académicas y laborales y después, si así lo quieren, formar una familia. Es por ello que el embarazo en la joven puede ser percibido como una dificultad para ese camino, como una amenaza para la concreción de metas. Ello, junto al natural temor frente a la experiencia nueva, puede llevar a una mezcla de frustración y angustia. Entonces, si a ello se le añade una actitud punitiva, culpabilizadora y castigadora por parte de los padres, el resultado puede ser francamente atroz. En mi ejercicio profesional he recibido a jóvenes aterradas ante la sola posibilidad que los padres se enteren de su embarazo. Sí, tal como lo leen, aterradas, y el origen de este sentimiento no es casual, sino que se ha incubado luego de años de ?sutiles? amenazas y de una enseñanza que muestra al embarazo como el peor de los males que pueda afectarla. Los padres debemos educar, también para prevenir el embarazo en nuestra hija, por cierto, pero no infundir un miedo que después se volcará en su contra, en nuestra contra. ?? No faltó una buena amiga, esa amiga entre comillas, que le dio una dirección??
Publicidade de Bligoo.com
oscar
oscar em Quinta-feira, 15 Abril, 2010 às 23:18
Excelente artículo. Comparto que lo importante es prevenir con educación. La paternidad actual aún posee ataduras. Las generaciones emergentes estarán exentas de malas prácticas como la letra con sangre entra, el machismo, el maltrato físico o sicológico etc, gracias al aporte de profesionales como Ud. Favor seguir agregando link , ojalá con temas para los padres que nos enfrentamos a una difícil tarea hoy , atendiendo a la falta comunicacional del adolescente, en razón de la tecnología. Por ejemplo, en mi caso si no fuera por twiter o facebook no conversaría con mis hijos mayores. Saludos.

Escreva um comentário

Desea usar sua foto? - Inicie sua sessão ou Cadastre-se grátis »
Comentários a este artigo no RSS