Todos los días se habla de la salud, es tema obligado en las conversaciones, en la prensa, en foros internacionales, en política. Los países tienen un ministerio dedicado a la salud y los congresos cuentan con comisiones de salud en sus cámaras. La Organización de las Naciones Unidas cuenta con la Organización Mundial de la Salud (OMS), con un importante correlato en nuestro continente en la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Se entiende el término ?salud? como el estado de completo bienestar físico, psíquico y social del individuo, y no sólo la ausencia de enfermedad, lo que implica que esta definición -universalmente aceptada- considera como parte importante a la salud mental, la que es entendida, según Merriam-Webster, como el ?estado del bienestar emocional y psicológico en el cual un individuo pueda utilizar sus capacidades cognitivas y emocionales, funcionar en sociedad, y resolver las demandas ordinarias de la vida diaria.?
Pues bien, pese a lo dicho parece que a la hora de las aplicaciones prácticas, la salud es entendida desde el punto de vista somático, corporal, biológico y no con su componente psíquico y social, es decir, al ejecutar planes y programas de salud, no se considera la salud mental en su real importancia, trascendencia e impacto para la vida de las personas. Un ejemplo importante de esto es el plan AUGE, que sólo considera tres problemas de salud mental en el conjunto de 56 patologías con garantías explícitas, las que se ampliarán a 80 el año 2011, sin que se agregue al listado otros problemas de salud mental, pese a que constituyen una importante proporción de los años de vida saludable perdidos.
Como Psiquiatra Infanto-Juvenil no puedo dejar pasar otra grave falencia en este tema: las llamadas ?escuelas saludables?. Se les llama así a los establecimientos educacionales que cuentan con ?alimentación sana, actividad física (deporte y recreación), medio ambiente, salud oral, vida sana sin tabaco, alcohol y drogas, servicios médicos (oftalmología, otorrino, columna)?, según reporta JUNAEB. Es decir, podría ser calificada como ?saludable? una escuela aunque exista matonaje escolar (bullying), aunque la salud mental de los profesores esté muy deteriorada, aunque los niveles de exigencia académica provoquen altos índices de estrés en los niños, aunque el maltrato cause graves daños, aunque alumnos agredan a profesores, etc.
Lo señalado es sólo una parte de los muchos ejemplos en los que la salud mental está dejada de lado. Por ello, hace mucho sentido el lema que al respecto está difundiendo la ONU: ?sin salud mental no hay salud?, haciendo así un claro llamado a posicionar estos temas en el lugar que corresponden y a mirar a la persona desde su integralidad bio-psico social.
Dr. Julio Volenski
Médico Psiquiatra Infanto-Juvenil. Magíster en Educación Superior
Salud Mental
Enviado por Julio Volenski
em Quarta-feira, 16 Junho, 2010 às 22:05
Etiquetas: Salud Mental Principal
Todos los días se habla de la salud, es tema obligado en las conversaciones, en la prensa, en foros internacionales, en política. Los países tienen un ministerio dedicado a la salud y los congresos cuentan con comisiones de salud en sus cámaras. La Organización de las Naciones Unidas cuenta con la Organización Mundial de la Salud (OMS), con un importante correlato en nuestro continente en la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Se entiende el término ?salud? como el estado de completo bienestar físico, psíquico y social del individuo, y no sólo la ausencia de enfermedad, lo que implica que esta definición -universalmente aceptada- considera como parte importante a la salud mental, la que es entendida, según Merriam-Webster, como el ?estado del bienestar emocional y psicológico en el cual un individuo pueda utilizar sus capacidades cognitivas y emocionales, funcionar en sociedad, y resolver las demandas ordinarias de la vida diaria.?
Pues bien, pese a lo dicho parece que a la hora de las aplicaciones prácticas, la salud es entendida desde el punto de vista somático, corporal, biológico y no con su componente psíquico y social, es decir, al ejecutar planes y programas de salud, no se considera la salud mental en su real importancia, trascendencia e impacto para la vida de las personas. Un ejemplo importante de esto es el plan AUGE, que sólo considera tres problemas de salud mental en el conjunto de 56 patologías con garantías explícitas, las que se ampliarán a 80 el año 2011, sin que se agregue al listado otros problemas de salud mental, pese a que constituyen una importante proporción de los años de vida saludable perdidos.
Como Psiquiatra Infanto-Juvenil no puedo dejar pasar otra grave falencia en este tema: las llamadas ?escuelas saludables?. Se les llama así a los establecimientos educacionales que cuentan con ?alimentación sana, actividad física (deporte y recreación), medio ambiente, salud oral, vida sana sin tabaco, alcohol y drogas, servicios médicos (oftalmología, otorrino, columna)?, según reporta JUNAEB. Es decir, podría ser calificada como ?saludable? una escuela aunque exista matonaje escolar (bullying), aunque la salud mental de los profesores esté muy deteriorada, aunque los niveles de exigencia académica provoquen altos índices de estrés en los niños, aunque el maltrato cause graves daños, aunque alumnos agredan a profesores, etc.
Lo señalado es sólo una parte de los muchos ejemplos en los que la salud mental está dejada de lado. Por ello, hace mucho sentido el lema que al respecto está difundiendo la ONU: ?sin salud mental no hay salud?, haciendo así un claro llamado a posicionar estos temas en el lugar que corresponden y a mirar a la persona desde su integralidad bio-psico social.
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