Dr. Julio Volenski

Médico Psiquiatra Infanto-Juvenil. Magíster en Educación Superior

Preparados, seguros

Enviado por Julio Volenski em Quinta-feira, 24 Junho, 2010 às 19:43
Está más que claro: debemos prepararnos para enfrentar adecuadamente las posibles consecuencias de las catástrofes naturales. La reciente experiencia de retrasos, desaciertos y errores ocurridos después del cataclismo del veintisiete de febrero en la zona central, nos muestran con claridad meridiana que no existía la estrategia certera para estos casos, que no se previó, no se ensayó, no se hizo lo debido en el tiempo correcto, es decir, antes que los problemas ocurran. En cuanto a los planes de prevención, alarmas, letreros, simulacros y otras medidas, me preocupan algunos detalles que pueden incidir en la salud mental, sobretodo de los niños. Evidentemente, lo primero es apoyar la iniciativa de las autoridades, ya que es imprescindible logran una conciencia ciudadana de la necesidad de prevención, la que debe estar acompañada del entrenamiento adecuado. Mi aporte en este campo se orienta a no transformar la prevención en temor, en angustia, en una sensación de indefensión frente a fuerzas naturales implacables. Ya se ha errado al respecto llenándose las pantallas de televisión de imágenes terroríficas luego del sismo pasado, para luego emitir vídeos que muestran los impactos teóricos en nuestra ciudad de un terremoto y de olas destructivas. Cuidado: el miedo paraliza, el pánico lleva a reacciones equivocadas y a veces sin control. La mejor forma de enfrentar esta tarea implica transmitirle a todos, especialmente a los niños, un tremendo optimismo y una gran confianza en que tenemos las formas de salir airosos de estos fenómenos naturales, que hay zonas seguras para la ubicación durante un sismo de gran magnitud, que hay maneras y rutas para desplazarnos y para estar a salvo de las consecuencias de un maremoto. Lo importante, más allá de los mensajes, es la forma, que no genere ansiedad, sino todo lo contrario, que infunda tranquilidad, en un clima comunicacional grato, lúdico, participativo y cordial. Sin que sea lo más importante, también me referiré al término usado. La palabra ?simulacro? está definida en el ámbito militar como ?acción de guerra fingida?, y efectivamente así es usada por las personas. Obviamente, la participación y dirección de las Fuerzas Armadas es imprescindible en la preparación y en el momento de una catástrofe, pero considero que se le da un mejor sentido, menos bélico, sin un enemigo -más cotidiano y menos amenazante- si se le da un carácter más civil a las palabras usadas. Según la Real Academia de la Lengua, lo que haremos el treinta de junio en Iquique será un ?ensayo?, es decir, ?probar a hacer algo para ejecutarlo después más perfectamente?. Y ahora, a prepararnos, motivemos a los niños, con fe, optimismo y buena onda, la prevención es una tarea de todos.
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