Dr. Julio Volenski

Médico Psiquiatra Infanto-Juvenil. Magíster en Educación Superior

Mineros: el valor del liderazgo

Enviado por Julio Volenski em Segunda-feira, 30 Agosto, 2010 às 14:52

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        Aún resuena en nuestros corazones el eco de una simple frase, de unas ordenadas letras de tinta roja en un papelito que brotó de la sub-terra: “estamos bien en el refugio los 33”. Pero claro, el papelito no brotó solo, no se hizo a la luz impelido por los gases de una mina que casi mata a los que nos hicieron llorar, primero de pena, luego de impotencia y finalmente de alegría… el mensaje fue producto de una forma de enfrentar un derrumbe, el aislamiento, la incertidumbre, la angustia, sed, hambre, calor, rabia, miedo, dolor. Cada uno de estas situaciones, sensaciones y sentimientos, cuando ocurren en treinta y tres personas desesperadas y desesperanzadas, pueden causar la muerte en todos ellos. Ante eso, cabe una sola posibilidad: organizarse, lo que no es posible sin un líder.

        Un líder es alguien que sabe interpretar la visión de un equipo (en este caso, haber salido algún día de esta catacumba monstruosa) y que logra ser seguido por todos en el logro de la misión (sobrevivir, ganarle a la biología que dice que sin alimento, mueres).

        Así, quienes estamos en la superficie terrestre disfrutando de nuestras familias, sólo podemos elucubrar e imaginar que luego del derrumbe ocurrieron momentos de caos allá abajo, cuando la obscuridad llegaba a opacar no sólo la visión, sino también las ideas y hasta el juicio. Es posible que en algún momento estas mismas reacciones hayan puesto en riesgo cualquier posibilidad de lograr salir adelante. Como ocurre en otros casos -recordamos quienes hemos debido sobrevivir en situaciones críticas- en algún momento se produce una inflexión en los acontecimientos, aparecen carácteres, experiencias y fortalezas diferentes en una o dos personas, las que consiguen imponerse frente a la entropía, desazón y dispersión, imprimiendo en los acontecimientos un curso diferente, con un orden, una lógica, con objetivos, tiempos y ritmos propios de una organización que conoce sus objetivos y los medios para alcanzarlos.

        Estos líderes han debidos ser empáticos, comprensivos, lúcidos, ponderados, pero también con una dosis de autoridad que otorgue la necesaria sensación de seguridad a quienes sienten el desamparo; líderes que reafirmen la esperanza al sentir la vibración de una primera sonda que yerra su camino, no llega al objetivo, detiene su ruido y otra vez se hace un largo silencio.

        Una recomendación a quienes trabajan en el rescate: respeten los liderazgos establecidos y no intenten imponer a los de abajo las lógicas de los de arriba. Piensen que la transformación de un grupo de aterrorizados en un equipo de sobrevivientes no ha sido fácil y que conlleva dinámicas que por ahora no podemos entender, sólo podemos apoyar.

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